Trabajar la red de contactos

Por: Mariano Muracciole*

¿Qué es?, ¿por qué es tan importante trabajarla y dedicarle tiempo?, ¿cómo puedo hacer para ampliarla y qué beneficios me puede aportar a futuro?

La red de contactos está íntimamente ligada a nuestro proyecto futuro de vida. Por eso es que es tan importante “alimentarla” y “tejerla” de manera correcta y estratégica. Así es, todavía quedan cosas que se pueden y se deben realizar artesanalmente.

Si bien comenzamos a construirla (sin darnos cuenta) cuando llegamos al mundo, recién nos percatamos de ella cuando nos sumergimos en el mundo laboral, momento a partir del cual iniciamos un trabajo de hormiga (o araña mejor dicho) de recuperación, salvataje y creación de contactos.

Hoy es sabido que la red de contactos es la vía más efectiva para conseguir un trabajo o realizar un cambio de carrera. Permite acelerar los procesos de búsqueda y acceder con eficacia (y con bajo margen de error) a un candidato que viene con la “garantía extendida” de haber sido presentado por un conocido cercano y de confianza. Por ello debemos ser doblemente cuidadosos, tanto al momento de presentar a una persona como también al pedir que nos recomienden a alguien.

En la actualidad, hay variadas herramientas virtuales que facilitan la tarea de armar y agrandar la red de contactos: LinkedIn, Facebook y Twitter, entre los más conocidos. Pero lo simple no deja de ser complejo o peligroso, ya que estas vías muchas veces fomentan vínculos superficiales y temporales. Por eso debemos utilizarlas involucrándonos, cuidando nuestra persona y aprovechando todos los recursos que ofrecen para facilitar nuestro trabajo de búsqueda o cambio laboral. Aceptar “amigos”, “seguidores” o “contactos” simplemente para ampliar nuestra red no significa nada si no establecemos un intercambio delicado, pensado y con objetivos claros. Meter la pata, parecer oportunista o desesperado puede ser muy fácil si no tenemos timing y nos conducimos con seriedad. Tampoco olvidemos los otros medios “reales” para establecer nuevas relaciones: el club, el gimnasio, el grupo de estudio, los compañeros de posgrado, etcétera. Ellos también son contactos de nuestra red (¡y amigos más allá de todo, por supuesto!) que conocen cómo actuamos en medios no laborales, los cuales nos permiten mostrarnos con soltura y hacer marketing personal sin percatarnos de ello.

Lo más importante de la red de contactos es que se basa en dos principios: la solidaridad con el otro y el profesionalismo, dos aspectos que no debemos descuidar. Si bien es cierto que buscamos permanecer en la mente de las personas para que nos recomienden, también es fundamental preocuparnos por las necesidades de los demás y ayudarnos mutuamente en el camino hacia la realización personal y la búsqueda de la felicidad.

  

* Mariano Muracciole | Profesional de la Orientación Vocacional

mariano@proyectoarmando.com.ar

www.proyectoarmando.blogspot.com

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