Una vida personal balanceada

Por: Alberto Ballvé
 
Como personas subordinamos nuestros esfuerzos en orden al cumplimiento de nuestra Misión; en este sentido tenemos una Unidad de Vida tendiente, querámoslo o no, a la maximización de los valores que consideramos supremos de nuestra vida.Puede ocurrir que haya unidades de vida erradas, por ejemplo la asociada “ser-ladrón”, o que las mismas sean cortas o insuficientes para satisfacer las necesidades humanas y todo lo que su corazón pretende. Si existiera alguno de estos problemas, difícilmente se resuelva con un simple “balanceo”, las soluciones deben venir por otro lado.

¿Qué Misión tener, qué Visión, qué estrategias para la Vida Personal? Estas son las preguntas que todos los grandes pensadores se hicieron. A la hora de formular la respuesta es importante ser ambiciosos: grandes misiones y visiones son las que hacen grandes hombres, y no la eficiencia. Es importante definirla y clarificarla bien para no descomponer la Unidad de Vida.

Podría usted ser recordado –y puesto como modelo– si formulara su Misión y Visión aplicando estrategias personales ambiciosas. Así lo hicieron Mahatma Gandhi (lograr la independencia de un país en forma pacífica), Jorge Luis Borges (ser el mejor escritor), incluso también, porqué no, San Luis de Francia (ser santo siendo rey) o San Fulano (ser santo siendo directivo y padre de familia). Si una persona nace y “vive” con mentalidad pequeña le pasará como a una empresa, difícilmente llegará a ser Wal-Mart. Si tiene grandes ideales ya habrá dado un primer paso, necesario pero no suficiente, para alcanzarlos. Si no los formulara explícitamente puede venir luego la frustración por no haber alcanzado objetivos que nunca se planteó.

Lamentablemente muchas veces nos quedamos cortos y empobrecemos nuestros objetivos y el servicio que podemos llegar a prestarle a la sociedad. Lo más relevante no es que sean altos, sino que sean lo más alto que podemos llegar a dar.

El “serás lo que debas ser o no serás nada” sugiere que es imprescindible monitorear en forma permanente esos objetivos y darse cuenta a priori, en forma racional, que los mismos pueden ser cada vez más difíciles o imposibles de alcanzar, a efectos de superar posibles frustraciones. Si se les preguntara a estudiantes de Economía, por ejemplo, cuántos piensan ser ministros de economía en el futuro, es posible que las respuestas positivas sean superiores que si les efectuara la misma pregunta a economistas de 45 o 50 años.

El tablero de control personal

La metodología parte de definir para una empresa las áreas clave del negocio, que son aquellos temas que el directivo debe monotorear para evitar el fracaso en el largo plazo.

Trasladando la definición de áreas clave a una vida personal, podría reformularse diciendo que es “aquella cuyo fracaso continuado impediría el progreso de una persona como tal, aún cuando los resultados de las demás áreas clave fueran buenos”. Expresado así es un concepto muy poderoso, por sus implicancias en la vida cotidiana.

Digo “persona como tal” porque es posible la existencia de una persona descuidando un área clave, pero no como persona en pleno sentido. Tal vez un ejemplo ilustre mejor lo que quiero decir: un hombre dedicado exclusivamente a su desarrollo económico-financiero, o a su profesión y que por ello descuide a su familia, o su vida espiritual, o su descanso, está en cierto modo dejando de progresar como persona, y este criterio lo podríamos aplicar a todas las áreas que se definan como claves.

De algún modo el descuido de un área clave lleva a una cierta desnaturalización de la persona. Análogamente, es imposible la existencia, la supervivencia de una empresa como tal si descuida las áreas clave: una empresa volcada a optimizar su situación comercial a expensas de su situación económica y financiera, seguramente perecería.

Las áreas clave a efectos del control

Para la vida personal me parece más apropiado complementar este concepto con el de trabajo. Considerando la definición de trabajo como “actividad disciplinada y onerosa dirigida hacia algún fin”, se facilita delimitar a las áreas clave como aquellos temas vitales que compiten en tiempo y esfuerzo para lograr una vida con objetivos balanceados. Cuando hablo de onerosa no considero solamente los sacrificios económicos, como es común interpretar, sino también la mencionada versión en términos de minutos y sudores.

Debo aclarar entonces que las áreas clave aquí consideradas hacen a trabajos y no a los valores de objetivos que nos hayamos planteado para cumplir la Misión. Una vida espiritual plena, las responsabilidades sociales, la salud o las actitudes éticas son objetivos o valores que deben orientar las actividades, y los mismos deben ser puestos como áreas clave sólo, como dije anteriormente, en la medida que mantenerlos le implique tiempo y esfuerzo.

Muchas de las tareas, como se verá posteriormente, difícilmente puedan medirse exclusivamente por resultados. Estos no sólo son complicados de medir, sino que también son menos controlables y no hay una relación tan directa entre el input o esfuerzo involucrado y el output o resultado obtenido.

En la vida personal, entonces, es más fácil hablar de tener una vida balanceada en cuanto a tiempos y en algunos casos resultados, pero en muchos otros no. Por ejemplo: dedicar tiempo de calidad a los hijos, ¿puede asegurar el éxito?. Seguramente ayudará, pero hay factores no controlables que pueden afectar el resultado.

Hablaremos de balanceo para evitar descuidar algún tema clave, pero no debemos olvidarnos que la felicidad estará más en otros adjetivos para la vida.

Vida balanceada

Una de las críticas que puede hacerse a esta metodología al querer aplicarla al tablero de control personal es que la vida no puede tratarse como departamentos estancos y que cada parte influye en todas las demás. Esto es evidente, pero esas Misión, Visión y Estrategia personal serán las que orientarán su vida y las distintas áreas clave, como se verá luego, dándole a todo sentido de Unidad.

Habrá unidad de vida en la medida en que haya unos Objetivos de Vida que den sentido al conjunto y puerto hacia el que moverse.

Se entiende que balancear no implica dedicación, ni tampoco darle a todas las áreas la misma importancia. Esa estrategia personal que elija será la que dará el orden de importancia entre las distintas áreas, y será un criterio firme a la hora de asignar tiempos y esfuerzos.

Balancear no significa viviseccionar los aspectos de la realidad para equipararlos, sino que significa orientar, jerarquizar, unir hacia algo los diferentes aspectos que forman una unidad.

Unos claros objetivos personales para el primer nivel de la pirámide (vida espiritual y vida familiar) bien planteados y entendidos resolverán el tema de implementación y control de los otros objetivos.

Algunas reflexiones sobre cada área clave

Vida Espiritual. Interesa definir bien qué es esto, pues puede ser el integrante fundamental de una estrategia “exitosa”, o mejor dicho “buena”.

Espiritual no significa algo etéreo, con humos de colores y nirvanas, sahumerios, cantos de sirenas y fuga de los sentidos. Tampoco es autobombo, autoafirmación y autoconvencimiento de que se sea un genio/a, aunque se lo escriba muchas veces en un espejo con un lápiz labial.

La vida espiritual no es lo que nos hace personas (éste es un error de Descartes: “pienso, luego existo”; porque somos personas –criaturas–, entonces tenemos vida espiritual).

La vida espiritual surge con naturalidad como punto de partida del propio conocimiento. No somos sólo materia. Pensamos, queremos y hasta somos capaces de sacrificarnos por los demás.

Lo que nos hace homo sapiens está formado por:

1. Inteligencia, cuyo acto propio es conocer el Bien. Por lo tanto la vida intelectual está incluida en la vida espiritual. Es absolutamente necesaria, pues en la medida en que se conozca lo que es bueno se podrá formular una Misión y Visión buena. Mucho más aún si accedemos al Bien por excelencia y evitamos quedar atados o sometidos a bienes “buenos”, pero limitados (el poder, el dinero, el placer, la comodidad). Es importante no olvidarse de que cuando se vive pensando en el placer, la comodidad y el dinero como fines no será nada fácil conocer el Bien.

2. Voluntad: es querer el Bien conocido, poner el corazón en algo. “Mi corazón no estará quieto hasta que no repose en ti”, esta frase de San Agustín, dirigida a Dios, el Bien por definición, muestra la realidad palpable, que seguramente usted experimentó, de que cualquier hombre necesita poner el corazón en algo y de que cuanto más trascendentes y altos sean los valores que pone el corazón más feliz será y más sentido le encontrará a la vida. Si no se pone el corazón donde debe estar, posiblemente, aún cuando se pueda llegar a conocer el Bien, será más difícil quererlo.

3. Vida interior: la vida interior para los creyentes de cualquier religión es algo tan concreto como una relación personal entre amigos, puesto que este Bien para el que fuimos creados no es una idea sino una persona, Dios.

Por ser un área clave, veamos cuánto tiempo y esfuerzo le dedicamos a llevar esta relación personal que se concreta en la vida interior, cuánto a nuestra vida intelectual y con cuánta intensidad queremos y ponemos la voluntad para alcanzar los fines propuestos.

Algunas personas no muy creyentes –cuando les señalé esta área clave– quisieron reemplazarla con la búsqueda de una mayor madurez, o en términos psicológicos, de una mayor autorrealización. Puede tener mucha validez que para darle importancia a esta área se requiera cierta madurez, conocimiento y valoración de sí mismo, pero si nos concentramos en esto difícilmente podamos levantar los ojos para ver a Dios. Algunas escuelas psicológicas, con –a mi entender– muy buen criterio, plantean que la salida a muchos de los problemas psicológicos es darle un sentido de trascendencia a la vida.

Este sentido nos hará ver las cosas con otra perspectiva y con una visión más global. “La gente tiene una visión plana, pegada a la tierra, de dos dimensiones. Cuando vivas vida sobrenatural, obtendrás de Dios la tercera dimensión, la altura y, con ella, el relieve, el peso y el volumen” (Camino N° 297, Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer). Influirá positivamente para todas las otras áreas de nuestra vida personal.

La vida espiritual requiere tiempos y esfuerzos por sí misma, pero no hace falta “diseccionarla” del resto, se vive de hecho en las otras áreas clave, dándole sentido de trascendencia, mostrando cómo hacerlas mejor, haciendo ocasión de otros quehaceres o trabajos para alimentarla.

Familia

La importancia de la familia como célula básica del orden social y la experiencia práctica del amor conyugal y filial lo enfrenta seguramente a la necesidad de otorgarle a su familia un lugar central en su plan de vida.

Si hubiera una sola persona, no tendría sentido el concepto de persona, el uno se confundiría con el todo. Sin profundizar más, he aquí una razón por la cual la persona humana tiene una naturaleza social. Como decía Aristóteles, el hombre es un animal social, no es sólo una dimensión o aspecto, es una naturaleza, y por lo tanto un área clave. La principal manifestación de esta naturaleza social, y gracias a la cual es posible que usted y yo existamos, es la familia, en su doble rol de lugar adecuado para la protección de la especie (satisface sólo el orden natural, los animales también la tienen) y de lugar donde la persona da y recibe amor (satisface el orden espiritual, nos hace personas).

Es, por otra parte, donde se concretan muchos de sus planes y ambiciones personales y el ámbito humano donde el hombre puede entregarse sin reservas. No hay nada como “sentirse en casa”.

Soy conciente de que llevar una familia adelante, particularmente si al mismo tiempo se vive la paternidad o maternidad, es todo un trabajo, para el cual, en general, no se recibe preparación profesional previa y, muchas veces, se solucionan los problemas a medida que se van presentando. Dedicar tiempo a la capacitación en este sentido puede ayudarle mucho en la educación de sus hijos.

En la economía competitiva de hoy, y especialmente en estos últimos años, se ha hecho muy difícil dedicar el tiempo que la familia merece y necesita. Hay que hacer reales esfuerzos en este sentido y contar con tiempo de calidad en la dedicación.

¿Y si Dios no le dio familia? Tendrá que ver, entonces, cómo puede llenar ese vacío de afectividad y acompañamiento humano, pudiendo apoyarse y volcarse en otros roles similares.

Desarrollo profesional

Hoy en día, en general, está agotado el paternalismo de las empresas. Ya no se le delega a una organización el propio desarrollo profesional y cada uno de nosotros, a título personal e individual se convierte en el dueño de su carrera y responsable de su propio desarrollo.

Muchos de los que confiaron en que la empresa “proveerá” se encontraron a los 45 o 50 años con serias dificultades de reclasificación laboral, si es que no llegaron a ocupar en las empresas cierto nivel en la organización.

Es muy importante en este contexto plantear la carrera, pensar cada paso que se da e inclusive tener un amigo asesor o consultor que le ayude a pensar al respecto e intercambiar ideas.

Un riesgo muy frecuente que corre el directivo y/o empresario de hoy es involucrarse en forma errónea con la institución dándole un lugar en sus afectos mayor que el conveniente, dejando muchas veces la vida por la empresa y olvidándose de otros aspectos planteados en esta nota.

Los que por naturaleza tendemos a “ponernos la camiseta” podemos sufrir en demasía cuando las cosas no se hacen o no salen como nosotros quisiéramos.

Buscar un sano equilibrio en el involucramiento, que en buena medida es necesario, ayudará muchas veces a evitar situaciones que puedan afectarlo seriamente. Deberá evaluarse muy bien entonces el tipo de empresa y personas con quienes se va comprometiendo.

Es este sentido hay otro criterio a tener en cuenta hoy en día, en cuanto a que el desarrollo profesional se tiene que dar primero en la propia empresa y el aprendizaje es de todos los días. Los cursos son muy recomendables y necesarios en determinadas circunstancias, pero no podrán reemplazar a empresas competitivas y exigentes que lo obliguen a uno a mejorar y crecer todos los días un poco más.

Para darle sinergia a sus actividades, lo que vulgarmente podría definirse como “matar dos pájaros de un tiro”, es muy conveniente poder darle a la empresa un sentido de misión, como a cualquier organización humana. Esta es una forma muy práctica y a su alcance para cumplir con sus responsabilidades públicas.

Según Peter Drucker “hay negocio cuando se cubre una necesidad social” y, por más que la empresa sea una institución sin fines de lucro, no puede olvidar la misión, que puede concretarse en servir a la sociedad con el producto que ofrecemos a nuestros clientes.

Evolución económico-financiera. Es un derecho y una obligación requerir y exigir una remuneración adecuada al valor agregado de lo que uno está aportando a la organización, con la prudencia necesaria en función de cada situación personal.

Es muy difícil hoy en día esperar ser remunerado en el futuro en función de objetivos logrados en el pasado, si no estuvieran pactados. Por más altos que sean los logros obtenidos y los beneficios de la empresa, lo más probable es que a cada uno se le exija más, a partir de la fecha en que se lo promueva y comience a pagársele más.

Lamentablemente es difícil pretender compromisos morales futuros con las empresas, con lo cual lo que no se cobró hoy recomendaría no activarlo como una cuenta a cobrar, sino contabilizarlo como pérdidas o ingresos devengados para la empresa, pero no cobrados.

Desde ya, de más está decirlo, queda toda la satisfacción interna por el trabajo realizado y los logros obtenidos. Sin embargo mi experiencia es que el jefe, o en general los directivos, no lo valoran tanto como la persona involucrada y ésta suele ser otra de las mayores causas de problemas y frustraciones.

Está claro que esta remuneración debe provenir de un trabajo bien realizado, pero tampoco debe caerse en el error de pensar que ser buen profesional alcanza para lograr un determinado nivel remunerativo. En frase de Petronio “el amor al talento a nadie hizo rico”, por lo cual, a su capacidad para agregar valor, hay que agregar la capacidad que puede desarrollar para cobrar el fruto de su esfuerzo.

Y si los resultados de esta área del tablero de control fueran buenos hay que tratar de aprovechar las riquezas y emplearlas generosamente. Entre otras cosas, emprender negocios nuevos e invertir es todo un desafío, no es tarea fácil y requiere, además del afán de lucro, buena cuota de generosidad: tener la plata en Suiza es más fácil y cómodo.

La solidaridad que implica utilizar las riquezas para cubrir necesidades humanas es un muy sano remedio para el afán enfermizo de acumular riquezas para lograr solamente una mayor seguridad o autorrealización.

La recreación

El ocio bien entendido no debería considerarse una mala palabra. Dejando de lado el reparador y necesario descanso que el cuerpo y la mente necesitan aquí interesa destacar el ocio entendido como cambiar de actividad y salir de la rutina, por eso introduje el término “recreación”, que es “re-crear”, hacer algo nuevo e imaginativo.

Dentro de esto incluyo el disponer del tiempo necesario para actividades deportivas y recreativas que son muy importantes para la salud, para el estado físico, para ayudar a despejar la mente, descargar energías y permitir que “el resto” funcione.

Es muy importante también hacerse el tiempo para poder pensar, reflexionar y aprovechar estos momentos para vivir en familia momentos gratos que nos permitirán guardar buenos recuerdos.

Los hobbies como elementos de distracción y como medio para ampliar nuestra red de amistades por temas en común podrían ser muy provechosos.

Actuación pública. Entiendo como tal a la actuación en Asociaciones Civiles, Instituciones de Beneficencia, Partidos Políticos, Instituciones Culturales, etc., además del cumplimiento de las responsabilidades como ciudadano, en aspectos impositivos, en cumplimiento de normas éticas, etc., que son presupuestos básicos en esta área.

El término “pública” no excluye la actuación en entidades privadas, sino que más bien se refiere a actuación “hacia los demás”, en forma desinteresada, aunque sea un ámbito privado.

Para poder dedicarle tiempo a esta área clave es necesario que los demás “platillos estén aún en circulación”. Sería un desbalanceo que dedique tiempo a esta área y descuide por ello áreas a las que les dimos prioridades como, por ejemplo, la familia.

Poniendo en marcha el Tablero de Control

Antes de definir los indicadores, me parece bueno aclarar los Objetivos del Tablero de Control, que podrían ser los siguientes:

  1. Detectar si se está teniendo una unida de vida errónea o insuficiente, porque no se han formulado bien los objetivos personales. En este sentido convendrá aplicar un golpe brusco de timón, “change management” o “personal reingeneering”.
  2. Alertar a quien no está viviendo según sus Objetivos. Vale la pena recordar que “Quien no vive como piensa termina pensando como vive”. Este objetivo del tablero de control ayuda a que la estrategia personal se mantenga intacta, independientemente de las vicisitudes, las malas “puestas en marcha”, etc.
  3. En la personas donde la Estrategia Personal está bien planteada y las áreas clave personales balanceadas, el tablero de control puede ayudar al progreso y mejora en la vida personal.

Como en todo tablero de control sería impensable no hablar de Indicadores que midan los resultados de cada área clave. En función de las áreas clave señaladas, sería relativamente sencillo medir la gestión en el desarrollo económico-financiero. En el resto de las áreas de hace más difícil hacerlo, ya que hay muchos aspectos cualitativos que son mucho más importantes que los cuantitativos.

No intenta esta nota plantear a fondo cuáles son los indicadores más valederos para medir cada área clave, porque pienso que podrían ser muy discutidos y sujetos a un análisis muy profundo pero, por lo que señalé al principio, interesaría dejar sentados algunos criterios a este respecto.

Considero que podría haber tres grandes tipos de mediciones:

  1. Resultados: es decir, medir cada área clave en función de los resultados obtenidos en determinados indicadores a señalar;
  2. Dedicación de tiempo, su distribución y calidad: medir al menos si está cumpliendo balanceadamente con los tiempos que debe dedicarle a cada actividad en función de los objetivos de vida previstos, y que la calidad de dedicación de ese tiempo sea buena. En frase de Tolstoi: “El secreto de la felicidad no está en hacer lo que se quiere sino en querer lo que se hace”;
  3. Dedicación de “cabeza”: muchas veces puede dedicarle tiempo a un asunto, pero si no dedica la cabeza la tema podría estar perdiendo parte de ese dichoso tiempo. Dedicando cabeza también se gana tiempo. Según la frase de Confucio: “El que no sepa gobernarse a sí mismo no podrá gobernar a los demás”.

En cuanto a la distribución del tiempo sería bueno tener como máxima “concentrarse en lo relevante pero no sacrificar lo prioritario”.

Estas mediciones que señalé pueden ayudarle a monitorear cómo “está funcionando” en cada área clave y evaluar si es lo deseado. Es este sentido no sólo influyen las prioridades que tenga en la vida, sino que también hay hechos u oportunidades que se presentan, que obligan a darle prioridad durante un tiempo a una sobre otra, aunque en su tablero dicha actividad tenga menor prioridad. En estos casos es cuando más relevante se hace tener el tablero a la vista como una “brújula” para no perder el “norte”.

Como una recomendación final, es muy bueno tomarse la vida en serio, sabiendo que no es una morada permanente sino que “se hace camino al andar” y, que, en la medida de los resultados que se obtengan, se vivirá una vida más plena que merezca ser vivida.

 

1 comentario

Archivado bajo Work Life

Una respuesta a “Una vida personal balanceada

  1. humano

    Muy interesante el artículo. En mi vida ha sido muy útil el concepto de brújula interna como mecanismo de feedback evolutivo.


    http://vidapersonal.wordpress.com

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