Comunicación programada – Noam Chomsky

Dos horas de lucidez es el libro que escribió Noam Chomsky en 2001. Van algunos recortes, e incluso (al final) fragmentos del libro, que levantó y publicó Nicolás Guerra en nuevoperiodismo.com.

Lucidez o teoría conspirativa, queda al criterio de cada uno.

“Frente a las fluctuaciones y la sucesión de noticias falsamente neutrales y comentarios irreflexivos de los medios de comunicación, se alza una voz resistente, solitaria e irreductible: la de Noam Chomsky, quien, a sus setenta y cuatro años, es un monumento de la contracultura. Desde la Guerra de Vietnam, este pensador radical denuncia un mundo organizado en beneficio de las oligarquías financieras.
En estas conversaciones, libres, paradójicas y rotundas, Noam Chomsky analiza para nosotros los mecanismos de la sociedad de mercado, la economía invisible, la fabricación del consenso o los centros de poder o la perversión de los sistemas mediáticos. Por eso Noam Chomsky sigue siendo insustituible y estas Dos horas de lucidez constituyen un magnífico antídoto contra las falsas evidencias”.

Prólogo de Dos horas de lucidez:

(Denis Robert)
Una de las primeras lecciones que nos enseña Chomsky es que no hay que creer en las ideas establecidas, no hay que creer a primera vista las afirmaciones que uno oye. Nunca hay que dar nada por supuesto. Es preciso contrastar las afirmaciones, reflexionar, pensar con criterios propios. Liberarse de lo sabido… “No pretendo obligar a la gente a creerme”…”cuando una persona decide actuar por sí misma y utilizar su inteligencia, puede entender mucho de lo que se oculta tras el mundo político y social”.

La obra de Noam Chomsky analiza de forma lúcida y rigurosa la política norteamericana contemporánea, y en especial la ideología y el papel que desempeñan los intelectuales y los medios de comunicación en las democracias occidentales. Sus textos están repletos de observaciones siempre lúcidas sobre la conflictiva época en que vivimos: “Hay que desviar a las masas hacia objetivos inofensivos, utilizando la gigantesca propaganda orquestada por el mundo empresarial (norteamericano en un 50 por 100), que destina unas sumas y una energía enormes a convertir a las personas en consumidores atomizados (aislados unos de otros y sin la menor idea de qué es una vida digna) y en dóciles instrumentos de producción, eso cuando tienen la suerte de encontrar empleo. Básicamente se trata de destruir los sentimientos humanos normales, ya que son incompatibles con una ideología al servicio de los privilegiados y del poder y que eleva el interés individual a la categoría de valor humano supremo”.

Hable de lo que hable, ya sea (sin ninguna pretensión de ofrecer una relación ordenada) del poder de la banca, la anormal autonomía de los bancos centrales, la oligarquía financiera y económica, los intereses económicos que obligan a recurrir a la guerra antes que a la diplomacia, el terrorismo estadounidense, el nuevo cometido de las multinacionales y sus estrategias ocultas, los códigos mediáticos utilizados con finalidades propagandísticas, el papel de los intelectuales en la democracia, la necesidad vital de mantenerse siempre informado… es uno de los últimos escritores y pensadores vivos auténticamente rebeldes del milenio que acabamos de estrenar.

Noam Chomsky (1928):
Se licenció en Lingüística por la Universidad de Pensilvania. Se le considera el fundador de la gramática generativa transformacional, sistema que revolucionó la lingüística a partir de una original teoría: el lenguaje es consecuencia de una facultad humana innata y, por tanto, la finalidad de la lingüística es establecer la gramática universal. En 1955 se incorporó al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde desarrolla su actividad como profesor y escritor. De entre sus obras cabe destacar Estructuras sintácticas (1957), Aspectos de la teoría de la sintaxis (1965) y Language and Responsability (1979). Además de sus decisivas aportaciones a la teoría del lenguaje, Noam Chomsky es también conocido por sus incisivos análisis sobre la sociedad, la economía y la política mundial que ha reflejado en obras como La segunda guerra fría (1984), La quinta libertad (1988), El miedo a la democracia (1992), el nuevo orden mundial (y el viejo) (1996), y 11/09/2001 (2002).

“Lo singular del 11 de septiembre -y se trata de algo único, de un acontecimiento histórico- es la dirección en que apuntaron las armas. Europa y sus vástagos, como Estados Unidos, han estado haciendo durante siglos esa clase de cosas a otros países, pero nadie se los había hecho a ellos. El Congo no invadió Bélgica; la India no invadió Inglaterra; ni las Filipinas invadieron Estados Unidos. Es la primera vez que los acontecimientos han ido en otra dirección, y ése es el motivo de que Europa se sienta tan aterrada. Se supone que es algo que hacemos a los demás, y no algo que los demás nos hacen a nosotros. El horror de Europa ante el atentado del 11 de septiembre no se debe a que sus actuales medidas políticas puedan provocar la hambruna, según sus propios supuestos, de cientos de miles o quizá millones de afganos inocentes, que no son talibanes sino víctimas suyas. El hecho de que quizá los condenemos a morir de hambre no constituye un problema. En realidad, esa es nuestra vocación histórica para con el Tercer Mundo. Pensemos, al fin y al cabo, en Inglaterra, que gobernó esa región en la década de 1929 y utilizó gas venenoso y armamento aéreo para someter a lo que ellos llamaban tribus incivilizadas, integradas por afganos y kurdos. Digamos de paso que el autor de aquello fue Winston Churchill. Se trata, pues, de nuestra vocación, desde luego, y la gente no le presta la menor atención. Sin embargo, cuando las armas apuntan contra nosotros, la cosa se convierte en un enorme problema”.

 

Dos horas de lucidez, de Noam Chomsky (fragmentos)

Por Nicolás Guerra

 

“Cuanto más poderoso es un grupo, más se apoya en políticos que están al servicio de sus intereses”. (Pág.9)

“El cometido de los intelectuales, desde hace miles de años, es crear personas pasivas, obedientes, ignorantes y programadas”. (Pág. 15)

“Walter Lippmann, la figura más destacada del periodismo norteamericano del siglo XX, que era además una persona progresista, señaló la importancia de las técnicas de propaganda para controlar a las masas y construir el consenso”.  (Pág. 16)

“Los mecanismos de la democracia, tal como nosotros la entendemos, están claros: el país debe estar dirigido por “ciudadanos responsables”, por una vanguardia (lo que no deja de recordar al leninismo), y lo que deben hacer los demás es quedarse quietos. Para ello, hay que controlar lo que piensan y exigirles obediencia, como a los soldados”. (Pág. 16)

“Las grandes compañías  de relaciones públicas, publicidad, artes gráficas, cine o televisión tienen como función primordial el control de las mentes. Hay que crear “necesidades artificiales”, conseguir que las personas se empeñen en satisfacerlas. Los directivos de estas empresas tienen una visión muy pragmática: “hay que hacer que la gente se interese por las cosas superficiales de la vida, como el consumo”. (Pág. 19)

“En el siglo XX hubo intelectuales que fueron a la cárcel en la esfera de influencia soviética y que fueron asesinados en la esfera de influencia estadounidense”. (Pág. 20)

“Los centyros de poder están situados en los países más ricos y se agrupan en una vasta red. Puede decirse que la mayor parte de las economías son oligopolios (mercados controlados por un número reducido de empresas) o tienen a convertirse en oligopolios: unos pocos organismos extremadamente poderosos y tiránicos controlan ciertos sectores y dependen de Estados poderosos, al tiempo que los dominan”.   (Pág. 25)

“Muchas de las grandes decisiones políticas de esta época han consistido en transferir poder desde el sector político hasta el sector privado”.  (Pág. 26)

“Las empresas necesitan al Estado para que socialicen los riesgos y los costes”.  (Pág. 27)

“Cuando el Vaticano realiza alguna declaración conforme a los intereses del poder, desempeña un papel muy importante. En cambio, cuando critica al capitalismo, sus declaraciones no tienen ninguna repercusión”.   (Pág. 31)

“Cuanto mayor es el dominio que ejerce un grupo social, más se apoya en un grupo de políticos y periodistas para asentar su poder”.   (Pág. 34)

“El presidente de Estados Unidos tiene un poder limitado. Si intentara salirse del marco que le imponen los grandes grupos, acabarían con él”.  (Pág. 30)

“Microsoft y Boeing surgieron directamente del poder político. Hasta la Segunda Guerra Mundial, el grupo Boeing no obtuvo ningún beneficio. Con la guerra se convirtió en el primer grupo fabricante de aviones de combate y bombarderos. Afuerza de engaños, corruptelas y componendas, amasó un capital inmenso. La mayor aprte de las nuevas tecnologías, antes de pasar a manos de la industria privada, se desarrollaron en el seno del Ejército”.  (Pág. 42)

“El capitalismo ya no existe, al menos si lo entendemos como la pura economía de mercado. Estamos ante una economía dividida entre un sector público enorme, que asume colectivamente los gastos y los riesgos, y un sector privado también enorme, que está en manos de instituciones totalitarias”.    (Pág. 47)

“El capitalismo es un sistema integrado por organismos privados que acumulan mucho poder, vinculados entre sí mediante alianzas estratégicas y dependientes de un estado poderoso que se encarga de socializar los riesgos y los gastos”.    (Pág. 48)

“Si la General Motors se implanta en México, tendrá que ser considerada igual que una empresa mexicana. Pero si un ciudadano mexicano se traslada a Estados Unidos, a él no le tratarán como a un ciudadano norteamericano”.   (Pág. 50)

“En una verdadera economía de mercado, cada cual se esfuerza por maximizar sus beneficios, sin preocuparse por las consecuencias para el resto del planeta”.   (Pág. 53>)

“El dinero generado por la droga y la corrupción es muy poco si se compara con otra forma de corrupción, a saber, todas las técnicas utilizadas por las multinacionales para librarse de pagar impuestos”.   (Pág. 57)

“Los paraísos fiscales existen solamente porque les conviene a los países ricos. Y si les conviene su existencia es porque, así, las grandes empresas pueden robar impunemente a los ciudadanos. Ese es el papel del estado: conseguir que los ricos se enriquezcan todavía más”.   (Pág. 63)

“Cuando los jueces intentan actuar con independencia, el Gobierno les para los pies”.

“El aparato jurídico existe y la justicia funciona, pero no se puede utilizar contra los poderosos”.  (Pág. 65)

“Las ciudades ya no tiene centro, la gente vive en las afueras, donde hay grandes superficies comerciales. En resumen, se podría decir que hoy en día la gente vive en los centros comerciales”.   (Pág. 66)

“En realidad, Suiza no tiene un verdadero Gobierno, es un país regido por los bancos”.  (Pág. 68)

“La globalización es algo positivo. El problema está en cómo se elabora esta globalización. Quienes promulgan las reglas que se aplican en el mundo globalizado son el sector privado y el Estado, que mantienen vínculos muy estrechos y persiguen los mismos objetivos”.  (Pág. 78)

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