Le Monde del revés

Por Patricio Arana, desde París / pfarana@hotmail.com

Mediomundo Nº5, en 2001

 

Comprar acciones puede ser un buen o un mal negocio. Si se cotizan en alza, se prepara el champagne; si se cotizan en baja, se hipoteca la casa. Esa es la lógica para casi todo el mundo, menos para los franceses, que descubrieron que comprar acciones a un precio más alto del que está en el mercado también puede ser un buen negocio.

 

El periódico francés Le Monde, fundado a mediados de los años cuarenta por Hubert Beuve-Méry, decidió en 1980 que la mejor manera de hacer una empresa editorial exi-tosa durante un período de crisis económica era ofrecer a sus realizadores la libertad para trabajar sin depender de las poderosas influencias de algún grupo financiero, y brindar a sus lectores noticias sin compromisos ajenos al rigor informativo. ¿Cómo llegaron a hacerlo? Crearon una sociedad anónima en la que los lectores tienen la posibilidad de formar parte del capital de la empresa dueña de Le Monde.

 

La búsqueda de independencia

Las serias dificultades económicas que conoció el periódico lo llevaron a descubrir métodos de financia-miento atípicos. Cuando muchos hubiesen preferido vender parte de la empresa a algún grupo financiero o industrial para relanzarla, Le Monde prefirió crear una sociedad anónima para que los lectores, luego de comprar sus respectivas acciones, pudiesen contribuir a mantener la independencia del medio, la libertad de expresión y la calidad informativa.

Una persona cualquiera puede solicitar a la dirección de la Sociedad de Lectores (SDL) que le permita acceder al capital accionario. ¿Cuáles son los beneficios? Económico, ninguno. Pero cada lector que participe puede sentir la satisfacción de contribuir a la independencia del diario. De esta manera lo explica el periódico: “Las acciones de la SDL no se comparan con la de los importantes canales de televisión, que se benefician con lucrativos dividendos. A quince años de su creación, la acción de la SDL se sitúa por debajo de su valor de emisión. (…) La sociedad Le Monde no distribuye los beneficios de cada ejercicio. Por eso las motivaciones de un futuro accionista son sólo ciudadanas. El principal capital de la SDL son sus accionistas, hombres y mujeres convencidos de que tienen una responsabilidad que ejercer en la batalla para la libertad de información.”

 

La sociedad de lectores

A principios de 1980 Le Monde tenía serias dificultades financieras. Su deuda ascendía a 90 millones de francos (unos 16 millones de dólares). El Banco Nacional de París se negaba a financiar el pago de los sueldos si la dirección del diario no informaba las medidas que tomaría para sanear las finanzas.

Surgió entonces una idea que ya circulaba por los pasillos del diario. El proyecto fue presentado en 1978 a Hubert Beuve-Méry, fundador y director del periódico, por Jean-Marie Dupont, presidente de la asociación de redactores, y por Bernadette Santiano, presidenta de la asociación de empleados. La idea sonaba simple: permitir la incorporación de los lectores al capital de la sociedad del diario. No tuvieron éxito hasta que en julio de 1984 fue propuesta nuevamente. André Fontaine, nuevo director del diario, aceptó.

Se estableció que los lectores podrían formar parte de la sociedad dueña del periódico a través de la Sociedad de Lectores (SDL). El 2 de diciembre de 1985 un primer llamado público permitió reunir 15 millones de francos (unos 2,5 millones de dólares). Ocho meses más tarde un segundo llamado permitió alcanzar unos 33 millones de francos. Las acciones costaban 250 francos cada una (unos 45 dólares). La SDL aportó en total unos 40 millones de francos al capital de Le Monde (alrededor de 7 millones de dólares).

Hoy en día la SDL tiene 11.625 accionistas y controla el 10,43 % del capital de la Sociedad Anónima Le Monde. Casi el 60% de ellos -unos 7000- sólo tiene en su poder una o dos acciones; y un 87% -es decir 10.145- tienen en su poder menos de diez acciones. Vale aclarar que los estatutos de la SDL establecen como límite en diez la cantidad de votos, sea cual sea el número de acciones que posea un accionista. Hoy tienen un valor nominal de 500 francos (alrededor de 65 dólares).

El 52,6% de la SA Le Monde, un total de 87.780 acciones, pertenece a los accionistas internos (redactores, profesionales y empleados) y a la Asociación Hubert Beuve-Méry, que reagrupa a los fundadores, a sus herederos y a los directores actuales. El 47,4% restante, un total de 79.079 acciones, pertenece a los socios capitalistas externos, entre los cuales figura la SDL.

 

Una SA atípica

Si bien los lectores miembros de la SDL no obtienen beneficios económicos, además de alcanzar la tranquilidad espiritual sabiendo que su diario no va a ser comprado por algún grupo “nocivo” a la libertad de información, tienen la posibilidad de participar en diferentes acontecimientos.

A decir verdad, más que a una sociedad anónima se asemeja a una asociación de fieles seguidores. Un culto club de fans. Sus actividades van desde la organización de acontecimientos culturales y debates en todo Francia hasta la creación de fundaciones como Lectores Sin Fronteras. Esta es una institución que recolecta fondos para pagar las suscripciones del periódico en países en los que se dificulta el acceso a la información.

No hay que aclararlo demasiado, la SDL es una sociedad anónima atípica, como lo son también sus accionistas. Los lectores titulares de acciones duermen con la conciencia tranquila inmersos quizá en un sueño algo idealista pero exitoso.

 

A la hora de decidir

Todos los lectores que tengan una o más acciones pueden participar en la Asamblea General Anual. Cada accionista tiene tantas voces como títulos, limitado en un máximo de diez. Al asistir entonces a la asamblea puede votar, opinar y debatir sobre las decisiones que se tomarán para el futuro ejercicio de la empresa. De esta manera, en la asamblea general del año 2000, estuvieron presentes 11.523 accionistas, lo que representaba un total de 65.799 acciones y 39.500 voces a la hora del debate.

Si bien al tener en su poder una o más acciones los lectores pueden participar en la Asamblea general, no pueden interferir con la política editorial del periódico. En contrapartida, son constantemente escuchados y cada tres meses pueden enviar sus opiniones a la SDL sobre cómo el periódico trató tal o cual tema. Esas impresiones se difunden en un boletín con las respectivas respuestas y aclaraciones de la dirección.

La SA Le Monde parte de la idea de que el periódico pertenece esencialmente a los que lo hacen y a los que lo leen. Por eso, la dirección se esfuerza por mantener los ideales del periódico creado hace más de medio siglo. “Las personas morales accionistas de Le Monde comparten el mismo compromiso con respecto a la independencia del periódico al igual que los que lo producen. Convencidos de que la independencia del periódico tanto como la de sus publicaciones pasa a través de la empresa, decidieron comprometerse para garantizar la estabilidad de las acciones de la SA”, dice el preámbulo de los estatutos. De esta manera, todos los accionistas se comprometen a hacer transparente cualquier tipo de cesión, donación o venta de acciones y a dar cuenta al consejo de vigilancia.

 

Le Monde del revés

Los franceses son conocidos por ser antiestadounidenses, por ser hombres de cultura amantes del buen vino y del buen queso. Pero lo más sorprendente tal vez sea cómo perciben una crisis en la sociedad. Para ellos, una crisis en la forma de vida está lejos de ser meramente una crisis económica.

Los franceses sienten que las crisis pasan por lo intelectual. Una carpa docente en la capital francesa no hubiese durado más de hora y media, no por las represalias de los agentes del orden, sino por el respaldo de una sociedad muy sensible a este tipo de problemas. Más de una vez se ha visto paralizado aquel país por una huelga de docentes, de camioneros, de productores agropecuarios… que se solucionó gracias al respaldo de la opinión pública. Este es el temperamento francés. De allí que se sientan motivados a respaldar una empresa sin obtener beneficios económicos, lo que en la Argentina se vería a traves de los ojos de María Elena Walsh como una historia del mundo del revés.

 

© MedioMundo, 2001

 

 

 

 

 

 

 

Recuadro

Le Monde tiene una tirada de alrededor de 600.000 ejemplares diarios. Es el único periódico francés de información general y de alcance nacional que no es matutino, aparece en los quioscos a las dos de la tarde. Su dirección de Internet es http://www.lemonde.fr

Para más información sobre la Sociedad de Lectores, consultar el site: http: //sdl.lemonde.fr

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