El stencil porteño

El Stencil en Buenos Aires
por Daniel Wolkowicz
 
Tribus urbanas, stencileros, artistas y diseñadores revisten la piel de la ciudad con una nueva iconografía.
 
Una alternativa de la gráfica urbana
La piel de la ciudad, que se reviste permanentemente de signos mutantes, afiche sobre afiche, señal sobre señal, graffiti sobre graffiti, va generando lenta pero inexorablemente el repertorio visual con el qure convivimos. La piel sobre la arquitectura urbana que se recambia y recrea en nuevos paisajes comunicacionales.
En los últimos años una nueva impronta se suma al fárrago de estímulos retinianos, nacido de madre serigráfica y padre anarquista, el stencil irrumpe como grito repetido, serie inconclusa de una forma más de la necesidad de decir cosas que afecta a los humanos.
 
Una forma diferente
Desde siempre el graffiti fue y es un lenguaje, que por sus características formales y tecnológicas condicionó el mensaje. La espontaneidad del aerosol y la clandestinidad de la pintada callejera, determinaron que si significado se asociara por forma y por contenido a situaciones ocultas, políticas, anárquicas, de tribu, salvajes, herméticas, satíricas o de denuncia. En este contexto aparece una versión más sofisticada en los mismos términos de clandestinidad, pero de significación diferente.
 
Tecnología de bajos recursos
El stencil no es otra cosa que una plantilla recortada, habitualmente construida con vejas radiografías o acetatos (el cartón es menos recomendable) que permite, previa imposición sobre un muro, aplicarle una fina capa de pintura en aerosol, para luego retirar la plantilla y dejar presente la impronta, para alegría del autor y odio del dueño de la pared. Obviamente esta tecnología limita las representaciones a imaginarios de alta síntesis y pocos detalles. Más allá de algunas versiones más creativas que utilizan varios colores para su realización, en términos generales el negro es su color por naturaleza.
 
La síntesis se diseña
La tarea de resolver una buena síntesis formal implica una etapa previa proyectual. No sólo generar la armonía de la forma, sino considerar las limitaciones del medio, esto implica que deben estar unidas las zonas internas entre si para que la plantilla se mantenga rígida en su totalidad.
En algunos casos se generan piezas a dos y tres colores que implican dos o tres plantillas con registro a manera de capas.
Sabemos que no es fácil generar un signo potente visualmente y el stencil lo debe ser. El proceso de diseño de estas piezas es más tarea de diseñadores que de autodidactas, con lo cual se genera la figura particular del diseñador-anarco-combatiente-denunciante, un señor o señorita que sale, sólo o en grupo, en horarios tardíos para dejar su huella en la ciudad.
 
Uno más no es igual a dos
Una de las birtudes más poderosas del stencil es la repetición, en algunos casos se constituyen como series y en otros juegan con la variable de generación de relatos o narraciones secuenciales de alto impacto. A veces las series son variaciones de la misma pieza que el autor juega en una dinámica propia, en otras ocasiones la multiplicación de la misma imagen se establece como un mensaje obsesivo que sostiene su poder en la insistencia.
 
Cada cosa en su lugar
El signo del stencil no es autónomo, juega permanentemente con su contexto de imposición, con los mensajes aledaños, con la significación de la arquitectura que lo soporta y con la cantidad de transeúntes que por allí circulen. No es lo mismo el stencil anti-Bush pintado sobre la embajada americana (una acción que merece honores, si sobrevive el autor), que la misma pintada en la pared de un terreno baldío. El stencil no sólo se articula con el contexto, sino que muchas veces potencia y dialoga su comunicación, estableciendo vínculos semánticos y retóricos en el hallazgo del lugar, re-significa el entorno o el objeto donde interviene.
 
¿Quién fue?
Los grupos stencileros no son anónimos, si bien no figuran sus nombres reales, se reconocen sus estilos, figuran sus seudónimos, intentan manifestar su autoría a partir de las temáticas que abordan, las características de sus síntesis y los colores utilizados. Muchos de ellos tienen sitios web, donde uno puede ver sus obras históricas y recientes. Grupos como Banksy (se comenta que es una sola persona) asientan sus imágenes en el centro de Inglaterra, tiene difusión internacional y se permite mofarse de la policía, la reina madre y toda otra situación que le venga en gana. Ver www.bansky.com.uk
 
Cuando las vanguardias se comercializan
En los últimos meses de 2005 comenzaron a vislumbrarase en Buenos Aires adaptaciones del lenguaje en el medio publicitario, pareciera que copiar de la transgresión se puede transformar en un argumento de venta, y desde Coca-Cola hasta la FM La Mega generaron publicidades con dicha técnica. Los stencileros noa cusaron el impacto y redoblaron sus esfuerzos en cubrir los muros, de forma tal que la intervención publicitaria quedó mimetizada y sin mayor relevancia.
 
Un futuro próximo
Una versión degradada estéticamente de la obra de Keith Hering asienta su imaginario en un mundo donde comunicar parece seguir siendo la consigna independiente, y la calle su lugar más concreto, a pesar de virtualidades de moda y tecnologías de punta.
 
 
 

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