Comunicación Popular

 (Fragmentos de diferentes notas sobre comunicación popular)

El adoquín puede contemplarse como un testimonio de primitividad, una proyección de la tosquedad originaria del hombre o un recuerdo de la brutalidad humana. Pero, a la vez es por encima de todo un símbolo de la civilización, del progreso asociado en Occidente a la revolución urbana. No obstante, la asociación más común que realizamos con el adoquín proviene de las convulsiones sociales que van desde las revoluciones liberales del siglo XIX hasta el antiburgués Mayo francés del 68. La calle, la barricada, el adoquín conformaban y conforman una triada visual inquietante, no exenta de romanticismo pero en absoluto nada halagüeña. Ésta nos advierte de la fragilidad de los constructos humanos y de la ilusoria percepción de progreso de la dinámica humana. Por tanto, la liberación del adoquín es un síntoma del malestar ciudadano y la prueba de que la sociedad actual se levanta sobre cadáveres petrificados. El recurso de profanar el pavimento de nuestras ciudades, aparte de un símbolo de la negación de las bases sobre las que se edifica, es una prueba de que los cauces convencionales de manifestación no satisfacen a este ciudadano rebelado. Un ciudadano que tanto protesta por una situación determinada como por no permitírsele usar de los mecanismos de escucha ofertados desde el sistema. De este modo, el adoquín pasa de ser un emblema de la comunicación entre los hombres a serlo de la incomunicación social, de la imperancia dominante de la sociedad tecnocrática que acalla la voz individual y uniformiza la colectiva. Y es que cuando los medios de comunicación institucionales, al servicio de la ideología oficial que sustenta al sistema de dominio que reprime el libre desarrollo y expresión del ciudadano, no resultan accesibles a una ciudadanía que desea manifestarse, a menudo cuestionando su capacidad de satisfacción y su discurso ‘democrático’, ésta ha de echarse a la calle para hacerse oír, como mandan las viejas pautas tradicionales de conducta de nuestra cultura, por encima de la vigencia de tal o cual régimen político. Por ello, no nos ha de extrañar tampoco el deseo por parte de los poderes públicos de controlar la calle en todas sus dimensiones.

Así, la calle se configura como ese espacio extraoficial de comunicación, aunque no sea el único espacio público que adquiera ese valor alternativo como cauce de expresión. En palabras de Baudrillard, ‘la calle es (…) la forma alternativa y subversiva de los medios de comunicación de masas’3, allí donde el intercambio inmediato hace que la distancia jerárquica entre emisor y receptor se transforme en un interés y responsabilidad mutuos por el diálogo espontáneo, superándose la incomunicación o la intervención fingida de unos mass-media banales y banalizadores. No obstante, las actividades discursivas de la calle no son inmunes a las estrategias de control institucional y su potencial contestario es relativo o, mejor dicho, inconstante.

Dentro de este cauce y de esta tendencia el ciudadano va a desarrollar toda una serie de mecanismos para hacerse oír en esta sociedad del espectáculo, desde la iniciativa personal o la acción colectiva.

Entre estas experiencias y experimentos, destaca la recurrencia novedosa de un medio frente a cualquier otro por su espontaneidad e inmediatez y el peso de su presencia histórica en el panorama urbano: el graffiti.

A menudo se ignora que todos llevamos un escritor de graffiti dentro de nosotros. Verdaderamente todos hemos hecho graffiti (en el hogar, la escuela, la calle…), aunque no lo recordemos o no fuésemos conscientes de ello. Aunque cierto es que hay distintos tipos y categorías de grafiteros y de escritores de graffiti y muy diferentes maneras de concebir y vivir el acto grafitero.

 

Así, la calle debería de ser el marco de nuestra discusión, partiendo del adoquín hasta llegar al aerosol

 

 

El arte callejero: comunicación masiva

Jean Baudrillard ha expuesto el valor de la comunicación inmediata por encima de la comunicación mediada. Una comunicación más directa y espontánea que no es necesariamente filtrada por criterios corporativos o institucionales, y que considera como la única genuinamente alternativa: la expresión en las calles.


‘Los verdaderos medios de comunicación revolucionarios durante mayo (1968) eran los muros, las paredes, y su discurso, los carteles y las noticias pintadas a mano, la calle, donde el disurso comenzaba y era… La calle es en este sentido, la forma alternativa y subersiva de los medios masivos’.

Baudrillard, filósofo y sociólogo francés, es profesor de ‘Filosofía Crítica sobre Cultura y Medios’ en la European Graduate School de Suiza. Además, colabora con el Institut de Recherche sur l’Innovation Sociale y con el Centre National de la Recherche Scientifique.

 
 
Kalil Llamazares: Pintar paredes fue siempre una actividad marginal o política. Hoy, en un proceso análogo al que ocurre con la cumbia villera, que se baila en onerosas fiestas de casamiento, pintar paredes puede ser un arte.
 
 
Caminar por las calles de una ciudad aparentemente solitaria es encontrar que no estamos solos como creemos, siempre tenemos una compañía permanente y silenciosa cuyas voces se manifiestan en susurros, gritos o reclamos de diversos tonos; son las diferentes formas, colores y texturas que asume la escritura de la calle.
Debido a la saturación y a la frecuencia damos por sentado que son parte del paisaje urbano, es decir el bosque no nos permite ver los árboles. Leemos porque nos interesa algo en particular, ya sea una palabra o una frase que nos hace un guiño desde el fondo de una vidriera, el nombre de una calle, el número de un portal o porque buscamos puntos de referencia para movernos en la ciudad.
La libertad y la convivencia comienzan en la calle
En las escrituras de la calle encontramos libertad total en cuanto a la consideración y realización de las letras como formas y signos que se agrupan para formar palabras en espacios y estilos completamente imposibles. Para los artesanos de la rotulación elemental no existen ninguna de las normas que regulan el uso o el abuso de la tipografía y sus elementos compositivos, estructurales, sintácticos o estilísticos.
Estos aspectos son evidentes cuando los resultados finales muestran que no existió un mínimo de planificación en cuanto a la escala, el tamaño de la frase, los espaciados, los interlineados o la manera de cortar una palabra. La libertad está en escribir directamente cuando la mano y la herramienta fluyen sin prever que el espacio termina en el borde de la superficie pero que las palabras largas se atropellan por tratar de salir de la punta del instrumento para completar la frase inconclusa, se condensan las letras, se van volviendo cada vez mas estrechas pasando de un ritmo normal a uno acelerado. Igualmente cuando se escribe sin ninguna guía y las líneas de texto van decayendo de acuerdo con la fatiga visual o manual del rotulador espontáneo.
Hay libertad cuando la mano poco diestra interpreta, imita, mimetiza o rehace escrituras tradicionales como las góticas, las escriptas o las caligráficas formales con resultados completamente informales, en algunos casos francamente desastrosos, pero muy personales y que sin proponérselo crean nuevas versiones de escrituras y alfabetos originales y tradicionales.
Esta libertad se extiende no solo a la parte formal, también a los soportes sobre los cuales se realizan, son tan variados y poco ortodoxos que generalmente nos brindan la posibilidad de catalogar nuevos materiales como medios para la escritura. En muchos casos, especialmente en los comercios populares de las grandes ciudades, se reciclan soportes para darles un uso continuo creando capas de escritura e información que se acumulan con el tiempo y que en algunos casos son piezas excepcionales de arqueología y palimpsestos urbanos.

 

http://www.publiclettering.org.uk/

This site is based on a walk by Phil Baines for his graphic design students which was then written up for the 1997 ATypI conference. This walk concentrates on larger examples of public lettering and doesn’t mention incidentals – stop–cocks, manholes, dates on buildings, builders marks, &c – of which there is much en route. Much of the pleasure of this kind of walk, is finding things yourself. Although also ‘public’, it entirely ignores advertising hoardings, store signs and most corporate identities as these are usually approached as pieces of graphic design rather than opportunities for specialist, site–specific lettering.

 

 

La comunicacion popular

a) La comunicación popular es un ‘campo’ de elaboración/consumo de mensajes: aquel que acompaña la construcción del movimiento popular en situaciones y circunstancias histórica dadas.

b) Lo alternativo alude a las características que adquiere un ‘proyecto’ de comunicación (se es alternativo a algo) que es el dominante: el modelo transnacional de comunicación, el discurso oficial, los valores dominantes

Se puede entender la comunicación popular como el vasto campo de intercambios de mensajes (informaciones, expresiones) que realiza el pueblo en su propio seno y hacia el resto de la sociedad, en su tarea de constituirse como sujeto histórico. Las iniciativas de comunicación popular las realizan agentes del pueblo, movidos por la necesidad de satisfacer inquietudes propias y de contrarrestar los efectos de sentido construidos por la dominación. La comunicación popular es un proyecto renovador que opone el diálogo al verticalismo, la participación al autoritarismo, la movilización consciente a la instrumentalización y el pluralismo a la unidad ideológica monocorde. Dicho proyecto se concibe a sí mismo formando parte de la construcción de un movimiento popular comprometido con un proyecto radical de transformación social.

 

Brasileño mata su ex mujer tras haberle jurado amor en pancartas

Río de Janeiro, 10 abr (EFE).- Un brasileño asesinó a su ex esposa luego de que la misma ignorara las insistentes declaraciones de amor que mandó imprimir en gigantescas pancartas callejeras y luego se suicidó, informó hoy la agencia Folha Online.

Tras mandar fabricar las pancartas callejeras en las que manifestaba su deseo de reiniciar el matrimonio, Freitas llegó a amenazar a Liliana de Oliveira, de 42 años, en caso de que no aceptara la propuesta.
Ante las negativas de la mujer, Freitas interceptó a su ex esposa el martes cuando ella se dirigía al hospital en donde trabajaba como enfermera y le disparó dos tiros de revólver en el pecho.
Tras asesinarla, Freitas se suicidó con un tiro en la sien.
En uno de sus bolsillos, la policía encontró una nota manuscrita en la que decía: ‘Liliana, te amo con locura. No sé vivir sin ti. Te dije varias veces que te amaba locamente. Te pedí que vivieras conmigo. Ahora no vivirás con nadie’.

 

 

Las dos se llaman Keiko. Las dos nacieron en Hiroshima. Una tiene 28 años; la otra, 70.

Una es una destacada marimbista que hoy, a las 18, dará su concierto para el público en el V Festival Internacional de Percusión de la Fundación Cultural Patagonia.

La otra es sobreviviente de Hiroshima.

Ni la diferencia de edad ni las diferentes historias de vida las han separado. Al contrario, las dos encontraron en la música la manera de dar exactamente el mismo mensaje.

Se encontraron de casualidad o ‘por la divina providencia’, como les gusta decir a ellas, por una de esas tristes historias que inevitablemente rodean la ciudad en la que ambas nacieron.

Fueron los mensajes en la pared que dejó escritos la madre de Keiko Murakami, en la escuela que se convirtió en hospital, lo que las puso en contacto.

Es que esos mensajes, tan simples como conmovedores, escritos muchas veces para que los pacientes no pasen al olvido, desfigurados como estaban por los rastros de la bomba, fueron trasladados a un libro que recopiló Kyosuke Inoue: ‘Hiroshima, mensajes dejados en una pared’.

Keiko Kotoku, la marimbista, lo leyó y, como no podía ser de otra manera, quedó impresionada.

Aunque nació lejos de la fecha fatal, la historia de su ciudad nunca le fue ajena. Su abuelo, un farmacéutico, caminaba 70 kilómetros hasta Hiroshima para entregar remedios y atender a los heridos de aquel desastre. Y eso era lo que le contaba cuando ella era pequeña y hubiera preferido seguramente otras historias, reales o inventadas.

 

Graffiti: Las voces de la calle

Comunicación y vida cotidiana
desde un enfoque psicosocial

 

 

Mensajes en una botella

Soy un naufrago en una isla perdida en el mar.
Otro día solitario.
No hay nadie más que yo aquí.
Más soledad que la que ningún hombre
podría soportar.
Rescátenme antes de que me hunda
en la deseperación.
Voy a mandarle un S.O.S. al mundo.
Espero que alguien encuentre
mi mensaje en una botella.

Ya pasó un año desde que escribí mi nota.
Pero debería haberme dado cuenta antes.
Sólo la esperanza me mantiene entero.
El amor puede arreglar tu vida,
pero el amor puede romperte el corazón.
Voy a mandarle un S.O.S. al mundo…

Salí esta mañana a caminar.
No pude creer lo que ví:
cien mil millones de botellas
encalladas en la orilla.

Parece que no soy el único que está solo.
Cien mil millones de náufragos
buscando un hogar…
Voy a mandarle un S.O.S. al mundo.
Espero que alguien encuentre
mi mensaje en una botella.

Sting

 

Hay ruidos en la ciudad, manchas de pintura, paredes tachadas una y mil veces. Hay gritos silenciosos, amenazas nocturnas y desesperados mensajes en una botella.
Hay dibujos de penes descomunales, lenguas en tres dimensiones, dedos en posición del consabido ‘fuck you’.
Las paredes están en el límite de lo público y de lo privado. Los graffiti tambien. Pero mientras las primeras defienden la intimidad y la propiedad privada, los graffitis la transgreden, la toman por asalto, la desnudan.
Por años fueron madurando en las paredes de los baños públicos, en los vagones de los trenes, en los billetes, en los paragolpes de los camiones. Fuera de allí no tenían legitimidad, no podían competir con la pintada política, con la publicidad en general.

¿Que pasó en los años ’80 para que se produzca una verdadera explosión de los graffiti y su irrupción en otros espacios ciudadanos?
¿Qué es lo que latía en los graffitis?
¿Que voces, que sujetos, que palabras?
¿Que sociedad necesitó escribir en los muros, que sociedad se apuró a taparlos?
¿Que lucha empezó a librarse en las paredes, quienes fueron retirandose de ese espacio, quienes comenzaron una nueva persecusión?
¿Quienes querían comunicarse con quienes?
¿Comenzaron a ser, de algun modo, un medio popular de comunicación?
¿O una forma mediatizada de comunicación interpersonal y, en cierto sentido, de vínculo?
¿Que portavoceaban los graffiteros? ¿Qué contenidos, qué estética, qué ideologías eran las emergentes en esta practica social?
¿Práctica contestataria?. ¿Discursos dentro de discursos?.
¿Desmitificación de la palabra oficial? ¿Críticos implacables de la cotidianeidad?
¿Que relación con la emergencia de lo siniestro de los años de ‘guerra sucia’, de su destape en los comienzos del período democrático?

 

Los subversivos de la comunicación

Mi Partido, es un corazón partido.
Mis ilusiones están todas perdidas.
Mis sueños, fueron todos vendidos
tan barato que no lo puedo creer.

Mis heroes murieron de sobredosis,
mis enemigos están en el poder.
Ideología, yo quiero una para vivir.

Cazuza

 

Los graffitti, como los músicos de rock, son los nuevos referentes de una generación que ya no cree docilmente en políticos, militares y demás criaturas de la institución social . Sus ideas breves e impactantes ofician de filosofía y hasta de modo de vida para los pibes.

De los Beatles a esta parte, las letras de canciones, las respuestas ocurrentes en los reportajes y las pintadas espontaneas ‘dan letra’ a la nueva generación.

Fue quizás el Mayo francés, como veremos más adelante, el que marcó a nivel mundial el punto de giro: el graffiti fue un arma privilegiada de combate de lo nuevo contra lo viejo. Lo que había que decir, necesitó de una nueva manera de decirlo.

No me liberes,
yo me encargo de eso

En los graffittis aparece muchas veces lo siniestro transformado, a través del humor, en un hecho creativo. Lo innombrable, lo que solo circula como rumor, es allí denunciado, escrito a la vista de todos como para poder nombrarlo en voz alta y discutirlo.

Vendo máquina de escribir

Juan Perón

Perón 10 – Pumpido 1

Estas fueron algunas de las leyendas que apareciron luego del oscuro suceso del robo de las dos manos de Perón.
Las manos de un cadaver, inmóviles, frías, inútiles, habían vuelto a las andadas y los graffittis lo registraban quitándole el sentido del horror y de lo imposible.

Otro hecho siniestro de nuestra historia, la existencia de miles de desaparecidos durante la última dictadura militar, es registrada como en un libro de bitácora en las paredes, contestando unas veces discursos hegemónicos

  • Vos no desapareciste, por algo será
  • Si lo sabe cante (un torturador)
  • Robe, mate, torture, y consiga alguien que se lo ordene.
  • Los argentinos somos desechos humanos

 

o adelantando una visión, pesimista en este caso, acerca de nuestro futuro

Para el día de la madre regale pañuelos blancos

Hoy le rechaza una estampita en el subte,
mañana lo violará en un colectivo.

Hay en cierto sentido, un efecto de insigh en su lectura. Más alla de coincidir o no con las expresiones, el fuerte tono autocrítico facilita la identificación, ayuda a pensar, hace las veces de un ‘interpretador colectivo’ dirigido al conjunto de la sociedad. Lo latente tiene un canal para manifestarse.

Aparece en este punto un interrogante: ¿Puede la creatividad popular ejercer un efecto preventivo?.
Para la Psicóloga Social Ana Quiroga, la creatividad es ‘transformante del sujeto y el contexto’. La caracteriza como un ‘pensamiento divergente, que busca nuevas formas de exploración, de conocimiento y de expresión de lo real (…). La creatividad es por escencia trangresión (…) en tanto explora, busca nuevos caminos, nuevos significados, nuevas formas de vida y expresión’. (1)

Más allá de su efectividad en cada sujeto, el solo hecho de facilitar el debate, hacer reir o indignarse, provocar reflexiones o cualquier emoción es suficiente. El graffiti juega, en ese aspecto, un rol movilizante y permisivo.

Cree en mí. Creo en vos.

Yo creo que las leyendas, más allá de la crítica de quienes ven en la recurrencia al humor negro o al pesimismo un elemento nocivo, así como cualquier discurso de los medios de comunicación, no son leídos pasivamente. Cada lectura es a su vez una operación discursiva nueva donde se resemantiza, se transforma o acepta el sentido recibido, más criticamente o más acriticamente. Y ésta diferencia, que tiene su importancia en lo individual, no deja de pasar a un segundo plano en un análisis macro donde lo que me interesa es resaltar que el sentido es siempre una apropiación.

La manipulación, como la explotación, necesita de por lo menos dos sujetos. Y si es importante analizar las intenciones de los Medios o de los discursos institucionales, tal vez lo sea más comprender que hace la gente con aquello que recibe.

El problema no es que nos mientan,
el problema es que les creamos.

Si Sartre había corrido la cuestión de ‘lo que hacen los demás de mi’ a lo que ‘hago yo con lo que los demás hicieron de mí’ (2), igualmente se puede ver así la cuestión de los discursos que circulan y de los sentidos que tratan de imponerse socialmente.

Los graffiti son una estrategia popular, no la única ni la privilegiada en cualquier situación, de desocultamiento, de demitificación de un supuesto ‘orden natural’ en la sociedad. ‘La conciencia crítica, escribió Pichón Riviere, es una forma de vinculación con lo real, que implica la superación de ilusiones acerca de la propia situación, como sujeto, como grupo, como pueblo. Esta conciencia crítica se logra en un proceso de transformación, en una praxis que modifica situaciones que necesitan de la ilusión o de la ficción para ser toleradas’.(3)

Mirá tu trabajo:
la nada y la tortura participan de él

Mírense, están tristes…

El rock y los graffitti tienen una estrecha relación: unos y otros se alimentan mutuamente. Frases tomadas de canciones son escritas en las paredes, nombres de ídolos o de grupos inundan la ciudad, y sus metaforas son usadas para nuevos mensajes.

A su vez el rock y la canción popular incorporan la estetica de las paredes y no pocas veces alguna de sus frases.(En la tapa de un disco se ve a Charly García sentado bajo una pared con el graffiti ‘Clics Modernos’, que le dá nombre al Long Play).

El homenaje máximo lo brindó Horacio Fontova quien a mediados de los ’80 escribió una canción donde el aerosol era el protagonista y hablaba en primera persona:

‘Cuando todos callaban
yo era el único que hablaba,
por mi pico se cantaron
mil leyendas de la calle’

Evidentemente hay un factor de edad en esta identificación: los pibes que escriben la ciudad son los mismos que van a los recitales o tienen su bandita de rock.

La escritura es una práctica nocturna. Espontánea u organizada, individual o grupal maneja los códigos de lo clandestino, calcula el riesgo, apura los tiempos. El uso predominante del aerosol, los trazos muchas veces inacabados, dan cuenta del apuro cuando no de la corrida para eludir la persecución policial.

Para Pichón Rivière la noche ‘implica un comportamiento distinto que el practicado en el transcurso del día. La tensión vital baja, las defensas y los mecanismos de autocensura se debilitan (…)Con la oscuridad emerge la imaginación aportando soluciones a las dificultades planteadas durante el día’. Vincula la noche a la ‘conspiración’, por ser un ‘modelo natural de comportamiento que tiene su pauta en el sueño. En ella se organizan determinadas fuerzas que apuntan a obtener un cambio y manejar de manera distinta el destino de la comunidad en la que surgen’.(4)

Tengo la sensación que el graffiti no solo transgrede con las pautas de conducta de un adolescente: los encargados de vigilar y castigar homologan a sus autores con los activistas políticos. Ellos son los subversivos de la comunicación, los ‘francotiradores del aerosol’ (5), los ‘guerreros nocturnos’. No provocan la risa en todos. Ni la complicidad. Hay quienes conside-ran a nuestros artistas como sus enemigos jurados: ‘Los hombres deberían saber -como enseñara Heráclito hace algunos siglos- que la guerra es general’.

¿Y los que pintan svásticas, o escriben mensajes de muerte e intolerancia?
Creo que no habría que apresurarse a censurar de antemano e ideológicamente éstas expresiones. Aquí pienso, ayudado por Pavlovsky, que por nuestras matrices estamos ‘entrenados para comprender’ (6), para clasificar. Y aquí tal vez haga falta ser un poco más amplios, bancarnos la irritación que estos mensajes puedan provocarnos, transitar por un ‘no entender’ para poder acercarnos a una posterior comprensión del fenómeno complejo. Muchas veces el efecto buscado por los graffiteros cercanos a la cultura ‘punk’, es de choque frontal, y no se detienen en recurrir a éstos simbolos. No se si es una expresión fascista o una manera marginal de ‘cagarse en todo’. Es un tema delicado y abierto.

El graffiti rompe la ilusión de los sentidos univalentes.
Si para Castoriadis ‘la institución de la sociedad implica institución de significaciones, de lo imaginario social’ (7) de lo que llama ‘magma’ de significaciones compartidas por los individuos, si afirma que ‘la sociedad instituye lo real, lo valedero, fija las fronteras de lo posible y lo imposible’, los grafiteros pareces tenerlo claro en sus prácticas. Ellos luchan por ampliar esas fronteras desde el margen, beben de ese magma y lo acrecientan con sus narraciones.

La mentira es una verdad

No hay tema cerrado y así lo demuestran las tachaduras, las contestaciones, el juego retórico y la denuncia a lo verosimil que quiere hacerse pasar por verdadero.

Provocan -como decía Hölderlin con respecto al arte- ‘una catastrofe de sentido’. Y esta catastrofe no hace otra cosa que mostrarnos las significaciones, la misma realidad social como producto de construcciones. Construcciones arbitrarias, es decir, que no responden a un ‘reflejo’ de lo real, ni guardan correspondencia con él. Son más una construcción dentro de la trama discursiva, de la infinita ‘semiosis social'(8), que una adecuación a la ‘realidad objetiva’. Por esta grieta se pueden observar los materiales de la construcción, posibilitando asimismo nuevas alternativas, nuevos sentidos.

 

La metacomunicación es un discurso acerca de las reglas del discurso. Una comunicación acerca de la misma comunicación. Esta autoreflexibidad está permanentemente en juego en las paredes, donde los graffitteros van ‘ajustando’ sus intercambios, van opinando acerca de los cambios de conductas propios y ajenos, y sobre su propia actividad. Atentos a la sociedad que los configura, que los aplaude o los denigra, ellos van dejando huellas acerca del destino inmediato o último de su comunicación

  • Las paredes limpias no dicen nada.
  • Hoy no pintar paredes mañana cortarse el pelo pasado ponerse las botas.
  • Las paredes se borran mi corazón no !!!
  • A. Morales S.A.: Graffitis a domicilio. Demostración sin cargo.
  • No hemos tenido tiempo de ser culpables.
  • Lo único que faltaba ¡que legalicen los graffitis!
  • Ya nadie lee los graffitis. Es una pena.
  • El secreto de la comunicación está en la percepción
  • ¿Cuando escribirán la historia los que pierden?

 

La ciudad es un vasto escenario donde los graffitis irrumpen dando algo así como un color imprevisto al decorado. Modifican la escenografía, confunden a los actores, desestructuran el rutinario transcurrir por el espacio.

Imponen otros ritmos, ponen en duda la linealidad del tiempo, restituyen lo misterioso a través del azar y el asombro. Cuestionan el orden de la dramatica representada, reinstalando algo del caos original.Tienen algo nuevo que contarnos acerca de los mitos y de nuestros sueños. Se niegan, en definitiva, a seguir siendo solo público, por que cuentan con un arte poderoso.

‘El azar, según Illia Prigogine, puede ser la fuente de la creación, el principio explicativo del cambio y la transformación.(…)una posibilidad para evitar el desencanto de un mundo rígidamente determinado’.(9)

Es preciso explorar
sistemáticamente el azar

Aquí reside parte de la fascinación que despiertan los graffitis. Sus autores manejan los códigos poéticos. Sus narraciones y simbolos son del orden de lo mítico, dandonos la posibilidad de una multiplicación infinita de nuestras fantasías.

Con ellos somos parte de un monumental poema de escritura automática desparramado por todos los rincones de la ciudad. ‘Esos surrealistas, escribió Lacan, no sabían muy bien lo que hacían. Pero ésto se explica, en suma, por el hecho de que eran poetas, y como lo hizo notar hace mucho tiempo Platón, no es para nada forzoso,es incluso preferible que el poeta no sepa lo que hace. Esto es lo que le da a lo que hace su valor primordial’.(11)

 

Pompeya y más allá…el Mayo francés

Yo he preferido hablar de cosas imposibles
por que de lo posible se sabe demasiado

Silvio Rodríguez

La primera aparición histórica del graffiti es en Pompeya. A las inscripciones de caracter obsceno y pagano que abundaban en los alrededores de las fastuosas residencias del fin de semana romano les dieron esa denominación. Del italiano su nombre, pues, y su orígen, los márgenes más liberales de una sociedad opulenta en lo económico y ecléctica en lo moral.

Lejos de allí, los primeros cristianos refugiados en las catacumbas de la tierra santa, se identifican con el símbolo de un pez, que dejan grabado en sus paredes.

Pero es en el siglo XX donde sus usos se extienden. Los graffitis invaden baños y subtes, paredes públicas y fabricas. La lucha política toma el pincel en sus manos como un arma; los presos tallan en sus celdas frases, nombres y dibujos.

La prensa mundial difunde, a mediados de la década del ’60, las leyendas que los jovenes estadounidenses escriben en los baños de hospitales, restaurantes y prostíbulos de Saigón:

 

  • Detengan la guerra! Quiero irme!.
  • Sea feliz: invite a cenar a un vietcong…bueno, pero denme un dato de un restaurante donde sirvan carne de perro.
  • Todo el que se acuesta con una vietnamita, es demasiado flojo para masturbarse.
  • Nacido para matar.
  • El Vietnam es una talla de Bob Hope.
  • Pacificaremos este país aun cuando debamos matarlos a todos.

El Mayo francés de 1968, irrumpe sin permiso, desorientando a los partidos políticos de izquierda y al mismísimo estado gaullista. Y a la manera de un gran manifiesto surrealista decora París ante la sorpresa e incomprensión de buena parte de la sociedad francesa.

  • Seamos realistas, pidamos lo imposible.
  • Las paredes tienen orejas, vuestras orejas tienen paredes.
  • Consuma más, vivirá menos.
  • ¿Y si quemamos la Sorbona?.
  • La insolencia es la nueva arma revolucionaria.
  • Eyacula tus deseos.
  • Me cago en la sociedad, pero ella me lo retribuye ampliamente.
  • Olviden todo lo aprendido y comiencen a soñar.
  • Debajo de los adoquines está la playa.

Ellos hacen realidad la idea de Lautremont :’La poesía debe ser hecha por todos’.

En la década del ’70 es America Latina la que toma esta posta imaginaria y las pintadas acompañan a los procesos revolucionarios que se desencadenan. En la Nicaragua de Somoza jugaron un papel destacado según lo relata el libro ‘La insurrección de las paredes'(11). Allí se afirma que las ‘pintas’ son ‘las masas en vivo, su espíritu y estado de ánimo’. Para los somocistas era imposible vigilar las paredes, censurarlas. Por eso se convirtieron en ‘sorpresa subversiva, en génesis de los actuales medios de comunicación y en la manera que eligió el pueblo para ‘conversar’ e inter-cambiar mensajes’.

El libro termina con una frase contundente: ‘Así como desalojamos a los somocistas del poder, como los desalojamos de los cuarteles, antes los desalojamos de las paredes’.

 

Nuestra historia fragmentada

Lo están gritando, siempre que pueden
lo andan pintando, por las paredes

Joan Manuel Serrat

 

Los graffitis están ahí.

Ocurrentes, transgresores, escépticos, puteadores, humorísticos, despiertan las reacciones más diversas entre la gente.

Diversas asociaciones, como los ‘Amigos de la Ciudad’ formalizaron desde 1985 en adelante, campañas en su contra. Un ex-intendente de la ciudad de Buenos Aires hizo colocar carteles al pie de monumentos prohibiendo las inscripciones y le puso en cerco al obelisco.

En el diario ‘La Nación’ no hay mes que no se publique una carta de lector o una nota calificando esta práctica poco menos que de delictiva, al igual que la policía federal: puede significar dos años de prisión.

Pero los graffitis siguen ahí.

Y si los tapan, reaparecen.

Allá por el año 1982, en el período de la posguerra nacional, apareció así pintada una pared de la avenida Independencia:

Salgo a la calle y escribo al sol

Tal vez ese graffiti caracterizaba, más allá de las intenciones de su autor, el punto de inflexión de toda una época de nuestra convulsionada historia.

La dictadura militar instalada en 1976 comenzaba su repliegue estra-tégico al tiempo que las expresiones populares -políticas, gremiales, estudiantiles y sociales- exigían con más fuerza una salida democrática.

Y es en ese contexto donde alguien se atreve a lo imposible unos meses atrás: salir de las catacumbas armado de un aerosol y en pleno día dibujar sus sentimientos para que los vea la ciudad. Y sin saberlo inaugurar una nueva forma de comunicación.

Nueva forma por el caracter público y masivo que de allí en más adquieren los graffitis, refugiados por décadas en las paredes de los baños. Si bien en ese ámbito el autor de la inscripción buscaba cierta complicidad, la transgresión boca a boca, ahora son grupos de jóvenes que se dirigen a todos.

‘Los que utilizan la pared para ser escuchados con ésta antigua técnica del graffiti son el brote de una nueva generación de jóvenes hartos de que nada ocurra, de que nada cambie. Jóvenes que reclaman un mundo un poco menos asfixiante, cansados de tantos tabúes dogmáticos’.(12)

En éste supuesto ideológico encon-tramos, más allá de los matices, lo que los iguala: la burla a lo establecido y el rechazo a esquemas ideológicos, expresados a través del absurdo, la ironía, la frase ingeniosa.

Los graffiteros toman posición ante la hipocresía social. En los años cuando se discutió y posteriormente aprobó la ley de Divorcio Vincular, desde las paredes no solo expresa-ron sus puntos de vista sino que tomaron a diversas institu-ciones como blanco de su ataque sin piedad:

 

  • Divorcio para todos menos para los católicos.
  • No al aborto. Coja por el orto.
  • Si Dios es todo, tambien es trolo.
  • La moral corrompe a los niños.
  • No al divorcio, sí a la infidelidad.
  • Camila goza, los curas lloran.
  • Cójase una monjita.
  • Heidi ramera.

Otro de los blancos predilectos de éstos ‘subversivos de la comunicación’ son los medios masivos.
La televisión, por ejemplo, y sus criaturas predilectas, las estrellas del espectáculo

  • Esterilicen a Tino antes de que sea demasiado tarde.
  • Reforma agraria en la granja de Carozo y Narizota
  • Luis Miguel es un Tremendo Menudo
  • Juan Ramón es la picana cultural
  • Aparición sin vida de Gomes Fuentes
  • Rolando Rivas conducción

Desde las paredes libran tambien una lucha cuerpo a cuerpo con los discursos oficiales, denuncian la pérdida de nuestra memoria histórica, asumen por muchos el rol de contestar y desocultar

  • Votaste. Esperá dos años y volvés a participar
  • La justicia ya falló
  • Nuestro problema no es el Sida, es el Side.
  • Los militares son hijos de mil puntos finales.
  • Si usted quiere a su dirigente preferido, no lo vote.
  • ¿Menem se cree que es o piensa que somos?
  • Todos prometen, nadie cumple. Vote a nadie
  • El Congreso sigue sirviendo para algo (una paloma)

La crítica de la vida cotidiana es un tema central de los graffiti, ubicados estrategicamente en el espacio transicional entre el mundo público y el universo familiar. Allí actúan como mediadores.

Para Ana Quiroga, estas manifestaciones creativas o artísticas ‘introducen una ruptura entre la cotideanidad y la representación familiar (…) representa a lo cotidiano de una manera que es contradictoria con esa familiaridad que encubre (…) desenmascara por que introduce el asombro, los interrogantes, abre un espacio para comprender, pensar, reflexionar’.(13)

Para Graciela Jasiner no hay tarea sin ‘ruptura de la familiaridad que encubre los objetos, crítica de la vida cotidiana que implica meterse a trabajar con lo siniestro, con el asombro, con lo terrorifico, con lo inesperado (…) liberación de trabas que impone lo formal, un cuestionamiento de lo dado, un lanzarse a lo desconocido’.(14)

Volvamos a los testimonios de los mismos graffiteros: ‘A nosotros nos gusta -revela un miembro de ‘Fife y autogestión’- el simple hecho de que pase un tipo y vea nuestras pintadas y que por lo menos se sienta tocado en los próximos dos minutos. Que se sienta agredido, chocado’.(15) Otros, como los rosarinos ‘Caquetas’, afirman: ‘Pintamos para alegrar un poco el viaje diario en colectivo de los cansados estudiantes y trabajadores de la city’.(16) O tambien ‘No es que haganos humor negro por que somos malos, -explica un miembro de ‘La yilet en el tobogán-, sino por que estamos cansados de ser buenos y queremos expresar lo absurda y triste que a veces es la realidad en que vivimos’.(17) En ésta línea existen leyendas que, detrás de una aparente trivialidad, contienen también una denuncia, un reclamo, una advertencia.

 

  • Lo que mata es la humedad (Los inundados del Chaco).
  • Tiemblen fachos, Maradona es zurdo.
  • Me salvé raspando (un ginecólogo).
  • Perversa y triunfarás.
  • Usted es el resultado de un forro pinchado.
  • Esta ciudad tiene un inconfundible olor a fritanga.
  • Cuidado: el enano fascista está creciendo.
  • Hoy el Beagle, mañana la Patagonia, pasado tu mujer.
  • Los pobres se van en seco.
  • Monseñor Aramburu trafica ostias.
  • La vida es una barca (Calderón de la Mierda).
  • La melancolía porteña es solo mal coger.

No sería temerario afirmar que los graffiteros, como escribió Ana Quiroga refiriendose a la tarea psicosocial, ‘rescatan la utilización de la capacidad de asombro como punto de partida del conocimiento. Abordan el objeto cotidiano desde el descomponerlo, desde una interpelación al corazón de lo real’. (18)

 

Al igual que el graffiti de los baños, la referencia sexual está muchas veces presente. Si para nuestra sociedad aun quedan temas tabues (homosexualidad, drogas, desnudos en TV) temas que solo abordan los medios masivos desde ópticas científicas o seudo-cientificas, las paredes serán el espacio de expresión frontal -¿y de goce?- de las minorías marginadas

  • Haga vida sana, fume marihuana.
  • Muerte a la yuta, viva la falopa.
  • Edipo se fifó a su madre, ¿usted que espera?.
  • Si no querés ser un recuerdo, se un reloco.
  • No a la prostitución. Sí al sexo gratis.
  • La droga es un viaje de ida…pero en primera clase.
  • Viva la falopa, el fumo y las minas en pelotas.

Restituyen lo siniestro, nombran lo ‘bajo’, exhaltan lo sexual, festejan lo marginal. Si para Baudrillard, ‘todos jugamos a disimular la indiferencia'(19), los graffiteros proponen un juego distinto: estas pintadas generan rechazo, risas, asco, adhesión y polémicas pero dificilmente indiferencia.

 

Un graffitero justifica su estética: ‘Pensamos que si Enrique Carreras sigue filmando y Tita Merello sigue cantando, nosotros también podemos pintar por que somos tan decadentes como ellos’.(20)

Charly García, en su tema ‘Necesito tu amor’, describió el sentir de buena parte de la joven generación:

‘No tengo nada que yo quiera escuchar
ni señales para guiarme.
No tengo máscaras no tengo disfraz
ni pasiones para abrigarme’

Los graffitis, más crudamente, muestran el escepticismo y la falta de confianza

  • Aztiz no sabe si limpiarse el culo con el Informe de la CONADEP o con el Informe para ciegos. Sábato ríe y cobra derechos de autor.
  • En Buenos Aires faltan cloacas y sobran soretes.
  • Las putas al poder que sus hijos ya lo están.
  • Cáguese de risa que al menos vivimos.
  • ¿Tengo que pasar por la aduana? (Suarez Mason).
  • El Reino Unido, jamás será vencido.
  • Argentina tiene una salida: Ezeiza. Haga patria: emigre.
  • Colabore con la policía: robe.
  • Morirse no es nada: lo triste es vivir en la Argentina.
  • Argentina es el cuerpo del delito.

Evidentemente estas leyendas difieren mucho de las pintadas en las mismas paredes por jovenes de las mismas edades en las décadas del ’60 y ’70. Antes el ‘luche y vuelve’ o el ‘le dió el cuero’ o aquella otra ‘8 de octubre: feliz cumpleaños tata’ también hablaban de complicidad, de imaginación, pero en contextos bien diferentes. Había propuestas y proyectos circulando en la sociedad que permitían practicas sociales más esperanzadas.

Las paredes entonces eran disputadas por las organizaciones políticas populares, que a cada paso tenían algo que decir, que proponer, que actualizar:

  • ¿Que pasa general? está lleno de gorilas el gobierno popular.
  • Como el Che, crear uno, dos, diez Vietnam.
  • Córdoba se mueve por otro veintinueve.

Algunos sectores se jugaban a una estética de grandes murales llenos de colores para ilustrar sus propuestas, otros estampaban una estrella de cinco puntas como toda señal.

Hoy en día los partidos políticos se adueñan de las paredes solo en función electoral. Entre elección y elección un poderoso silencio de cal retumba en las paredes. Unos meses antes de cada votación salen grupos prolijos de los comités, a pintar las mismas leyendas poco ingeniosas y monótonas que muchas veces se incuban en agencias de publicidad contratadas para el evento.

  • Mejor Jesús
  • Fuerza Raúl
  • Siganme
  • Con Grosso, sí
  • Menem conducción

Pero la audacia en tiempos de vaciamiento ideológico tiene su precio. Un grupo radical de Parque Patricios quizo ir más allá de la repetición lisa y llana y dejó para la posteridad la siguiente joyita:

El futuro es del porvenir!

Esta falta de imaginación y de contenido, contrasta con el lenguaje directo, fresco y divertido de los graffiti. Ellos parecen darse cuenta y se burlan de los mensajes partidarios reformulándolos a su antojo.

  • Por un orgasmo obrero y popular.
  • Minga al Partido Humanista.
  • Ni yanquis ni Marxistas, onanistas.
  • Vote al PIjudo.
  • UCDsodorante.
  • Vote lista 5jer.
  • Si el zorro va preso, el sargento García es del Proceso.
  • Pensó en Manrique diputado…no tuvo nauseas?.
  • Con lucha se van, con una bomba no vuelven.

Y a esta altura algunas preguntas caen de maduras: ¿Ocupa el graffiti un lugar dejado vacante por el mensaje político-reivindicativo?. ¿Es una estética y una comunicación que dá cuenta de la crisis de paradigmas político-morales-éticos que afectan a la sociedad mundial en su conjunto?.

 

Hay otros graffitis más espontaneos aun, más individuales, casi íntimos, de los que está llena la ciudad

  • Ana te amo.
  • L: aunque no sirva de nada, te quiero.M.
  • Sole: Voy a detener las mañanas hasta que vuelvas.
  • Feliz cumple Gaby.
  • Donde te metiste Diego?.
  • Volvé que te perdono todo.
  • Pablo tiene Sida.
  • Viva la concha. Yo.
  • E: bienvenida a la yeca otra vez. Las veredas ya extrañaban las caricias de tus pasos. R.

En fin, cada cual tiene algo que decir, que comunicar y parece ser que la calle es un buen lugar.

 

Otra caracteristica del graffiti es el tachado, el agregado que sufren algunas publicidades y afiches políticos.

En un cartel de Cafiero-Macaya con el slogan ‘Los mejores hombres a la Provincia’ alguien añadió: ‘¡como serán los peores!’. El yá histórico afiche de la campaña alfonsinista ‘Usted sabe = RA’, muchas veces era transformado en
‘Usted sabe =T RA MPA.

O aquel otro que hacía fuerza para que Pacho O’Donell lograra una candidatura, ‘Pacho puede’, terminaba con el agregado ‘una vez al mes’.

Es problable que alguna de estas contestaciones puedan ser vehiculizadas por agrupaciones políticas que prefieren el anonimato del graffiti, en algunas situaciones. En las últimas elecciones para senador porteño fue casi grosera la repetición del seudo-graffiti realizado por ‘Equipos de Difusión’ -agencia publicitaria del justicialismo-, para denigrar al candidato radical: ‘Porto alegre De la Rua triste’, y ‘La ciudad ya creció. Dejemos al chupete’. Como para disimular, firmaban ‘Los pepe’, a ver si alguien se tragaba el anzuelo de la espontaneidad.

Parece evidente que los graffiti adquirieron en estos años prestigio y legitimidad popular y pretende ser utilizado, aprovechado y metabolizado por el sistema.

Cantidad de hechos parecen confirmarlo en ésta última década:

  • *publicidades de productos masivos muestran jóvenes bien vestidos y sonrientes escribiendo corazones e inscripciones en las paredes.
  • *una marca de chocolate se llama ‘graffiti’
  • *en un programa de TV de 1984-85 llamado ‘Aerosol’, se pedía a cada invitado que escriba un graffiti
  • *En 1987 la empresa de preservativos Androtex sacó un afiche donde aparecía un corazón y la siguiente frase:’Escriba aquí como hace usted para prevenir el Sida’. Recuerdo una inscripción: ‘Yo tomo nitrato… de meterla’ contestó uno en ese espacio gentilmente cedido por el establishment
  • *Uno de los grupos graffiteros pasa de la calle al espectáculo: Los Vergara.
  • *El Banco Ciudad coloca pizarras en la calle Florida para que el transeunte escriba graffitis.

Buena manera de naturalizar un fenómeno ‘molesto’. Quitarle la fuerza contestataria y sumarla a las políticas de marqueting.

Así lo ve un miembro de ‘Fife y autogestión’: ‘El sistema siempre te va comiendo. Pintar es una parte nada más. Si eso se empieza a usar como una válvula de escape contra la opresión, sería muy facil para el sistema decir: ahí están los boludos que pintan: bien, que pinten. Es más, construirían más paredes para que sigamos pintando’.(21).

Las paredes parecen ser tambien un buen lugar para observar el estado de ánimo colectivo. Sin perder de vista que los que pintan no representan a todos los sectores ni a todas las edades, son depositarios de ansiedades grupales, de miedos, de fantasías, de ilusiones y desilusiones, que ellos se encargan de ‘alcahuetar’ publicamente.

El graffiti es, en definitiva, una de las maneras de recobrar la palabra, una práctica popular y creativa de agrietar los discursos monolíticos del poder y las instituciones.

‘Esta es una manera de pensar a través de las paredes -reflexiona un graffitero- sería bueno que todos lo hagan, que todos pinten, tener la libertad de usar este medio ya que no podemos manejar la información'(22).

Como dice una inscripción que se popularizó en muchos frentes: Las paredes limpias no dicen nada. Y comunicarse, expresarse, es una necesidad social e individual que busca satisfacerse por cualquier medio. Por eso podríamos ver al graffiti como formando parte de una infinidad de estrategias populares de comunicación y resistencia: radios barriales, parlantes barriales, TV zonales, boletines estudiantiles y obreros, videos y cassettes testimoniales, volantes reivindicativos o carteles con poesías.

Algo más que ‘adaptación activa’: construcción conciente, apropiación de los medios y transformación de la realidad.

 

Combatiendo al Capital…simbólico

Sobre mis cuadernos de escolar
Sobre mi pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre
……………………………….

Sobre la maravilla de las noches
Sobre el pan blanco de los días
Sobre las estaciones desposadas
Escribo tu nombre.
………………………………..

Sobre mis refugios destruidos
Sobre mis faros desplomados
Sobre los muros de mi hastío
Escribo tu nombre
………………………………..

Y por el poder de una palabra
Vuelvo a recomenzar mi vida
Yo nací para conocerte
Para nombrarte

Libertad

Paul Eluard

 

Retomando el comienzo, hay un espacio privilegiado en la ciudad, límite exacto entre lo público y lo privado, donde se libra una lucha simbolica sin cuartel: las paredes.

A la vista de todos, como en la plaza pública o el mercado, los discursos tejen allí sus redes de poder y saber de manera desordenada y pintoresca, estableciendo un dialogo con aires de payada, un malabarismo repentista, una infinita sucesión de enunciados referidos.

Primero las pintadas de corte político, social o sindical, luego los graffiti, fueron copando este espacio de poder invirtiendo todo el capital del que disponían: la complicidad, la palabra transgresora, la identificación desde la resistencia.

Surgido de los baños y de otros intersticios de la sociedad, los graffitis comparten una visión cómica y esceptica del mundo. Lenguaje extraoficial, lleno de referencias a lo ‘inferior’, material y sexual, se asume en portavoz anónimo de lo que la sociedad rumorea por lo bajo. Robin Hood moderno que se apropia del capital simbólico de los ‘poderosos’ para repartirlo más equitativamente.

Aerosol, tiza, carbón o pintura, compiten en las paredes a su modo con toda la trama de medios de comunicación ‘oficiales’.

Ese es el campo donde juegan de locales, donde despliegan sus estrategias de redefiniciones aunque el capital simbólico invertido sea desigual.

El lenguaje es una técnica corporal. Por eso en las paredes se estableció una lucha cuerpo a cuerpo. De este modo podriamos ver a los graffitis como medios masivos de contestación ó, para decirlo más adecuadamente, de resemantización, y a los ‘graffiteros’ como agentes sociales. Dueños de un poder en tanto porta1 voces de otros ‘pibes sin calma’ en esta ‘ciudad de la furia’, afilan sus estrategias y apuntan a quienes sujetan los cuerpos:

Colabore con la policía, péguese solo.

 

O escandalizan al barrio (y a la propia familia):

Soy feliz con frula en la nariz.

 

¿Será esta práctica metabolizada finalmente por el sistema?

¿Entrará en el juego, acatando las reglas de transgredir en el espacio comunicativo destinado para la transgresión?. En ese espacio, en ese límite, -como en las fiestas- el exceso puede ser perdonable y hasta necesario para una cierta homeostasis social.

‘No hay sentidos ‘malos’, -parece ser la regla y su moraleja- siempre que se produzcan dentro del juego’. Como el bufón de las cortes europeas medievales, que era contratado por el mismo monarca para decir lo que a otro le hubiese costado la cabeza fuera de ese encuadre.

De allí ese esfuerzo por institucionalizar el graffiti, de aceptarlo como parte del paisaje social.

Estrategia de naturalización y neutralización del conflicto, nueva oportunidad al hijo prodigo.

Pero donde hay poder hay resistencia (22). Y esa tensión y ese conflicto son generadores constantes de nuevos sentidos y de nuevas prácticas.

 

Román Mazzilli

 

Citas bibliográficas

1 Ana P. de Quiroga. Enfoques y perspecticas en Psicología Social

2 J.P. Sartre. Citado en Enfoques….

3 Enrique Pichón Rivière. Citado en Boletín de Temas de Ps. Social Nº 3 marzo 1991

4 E. Pichón Rivière. Psicología de la vida cotidiana

5 Página/12. 15-11-87

6 E. Pavlovsky y L. Frydlevsky. Sobre dos formas de comprender del coordinador grupal. En ‘Lo grupal’

7 C.Castoriadis. La institución imaginaria de la sociedad

8 E. Verón. ‘La semiosis social’

9 I. Prigogine. Reportaje en Zona Erógena Nº10 Invierno de 1992

10 J. Lacan. Citado en ‘La Biblioteca’ Nº5 Junio de 1992

11 O. Cabezas y D. Tellez ‘La insurrección de las paredes

12 ‘Revista Manuela Nº 1 ‘El susurro de los muros’

13 Ana Quiroga. Critica de la vida cotidiana

14 G. Jasiner. ‘Tarea, Psicoanálisis y Surrealismo’, en Temas de P. Social

15 Rev. Manuela idem

16 Revista Risario Nº 31 Las paredes hablan

17 Diario Popular setiembre de 1986 ‘Son una pinturita’

18 Ana Quiroga. Ficha sobre el Pensamiento de Pichón Riviere

19 J. Baudrilliard. Reportaje en Clarín 30-11-86

20 Clarín 9-2-86

21 Rev. Manuela idem.

22 Rev. Manuela idem.

23 Foucault. La voluntad de saber

Bibliografía general

Enrique Pichón Rivière. El concepto de portavoz. Temas de P. Social Nº6.

El proceso grupal. Ed. Nueva Visión.

El proceso creador Ed. Nueva Visión.

E. Pichón Rivière y A. P. de Quiroga. Psicología de la vida cotidiana Ed. Nueva Visión.

Ana P. de Quiroga. Enfoques y perspectivas en Psicología Social. Ed. Cinco.

Ana P. de Quiroga y Josefina Racedo, Crítica de la vida cotidiana. Ed. Cinco

C. Kozak y otros. Las paredes limpias no dicen nada. Ed. Quirquincho 1990

Osvaldo Marzullo. ¡Viva el graffiti! Galerna 1988

Pierre Bordieu. ‘Cosas dichas’ Gedisa

Michel Foucault.La voluntad de saber. Historia de la sexualidad.

V. Voloshinov. El signo ideológico y la filosofía del lenguaje Ed. Nueva Visión

Paul Watzlawick y otros. Teoría de la comunicación humana. Herder

Gregory Bateson. Pasos hacia una ecología de la mente. Ed. Planeta

Omar Cabezas y Dora Tellez .’La insurrección de las paredes’ Ed. Nueva Nicaragua

Cornelius Castoriadis. La institución imaginaria de la sociedad.

Eliseo Verón. La semiosis Social. Gedisa

 

 

 

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